AQVELLOS DESGARRADORE GRITOS LLAMADOS SILENCIO
LVNA IN CÆLO
AQVELLOS DESGARRADORES
GRITOS LLAMADOS SILENCIO
1998

Alejandra Araya: letras, voces
Daniel Dávila: música, guitarras
Enrique Stindt: batería
Philippe Boisier: bajo

Producido por LVNA IN CÆLO + Cristián Heyne

DUDA · PENA · CONCIENCIA · ADIOS · SUSURRO LOCUS · TORMENTO · ENCIERO · TRAPECIO · SOMBRA

EDICIÓN LIMITADA DE LUJO 2018
250 ejemplares, vinilo 250 grs, estuche gatefold de alto gramaje, sonido remasterizado

Valor: $20.000
OPCIÓN 1: El Vinilo puede ser retirado en Barrio Italia, cerca del Metro Santa Isabel (Linea 5).

OPCIÓN 2: Despacho por Chilexpress "Por Pagar".

Disponible a partir del 7 de diciembre.
Pero lo pueden reservar y comprar de hoy día.
1998-2018

No era definir una identidad u ostentar un carácter distintivo la prioridad de las bandas formadas en Chile en los inicios de los años noventa, pero de todos modos Lvna In Cælo conseguía llegar ahí con convicción. Su sonido era propio, fuese o no el adecuado en un momento —el de la temprana transición democrática— en el que tan sólo sostener un grupo constituía un gesto en sí mismo, como impulso de compromiso y orientación de cambio. La banda formada en Santiago luego del encuentro entre Alejandra Araya y Daniel Dávila —y ampliada de dúo a cuarteto al poco andar, junto a Philippe Boisier y Enrique Stindt— cumplía así con el desafío de determinación y arrojo con el que se trabajaba cuando el armado musical chileno no podía asociarse aún a los canales de promoción que hoy fluyen en saludable caudal. Era el suyo, por lo tanto, un atrevimiento expresivo, sin otro cálculo que el de una sociedad con aspiraciones estéticas y personales necesidades creativas.

Es algo evidente en Aquellos Desgarradores Gritos Llamados Silencio, su primer disco. El manifiesto objetivo del grupo en torno a «conmover a quien nos escuche» —una meta, entonces, tan atípica como ambiciosa— se despliega en esas primeras diez composiciones en una electricidad de ambientes y base rítmica profunda, echadas a correr desde el inicio (con la elocuente "Duda", a capella) incluso al costo de dejar al auditor inquieto hasta la incomodidad. Atmósferas por sobre melodías y un canto seguro incluso en el desconcierto ante las verdades existenciales más crudas eran dos pilares de un sonido —rock, por qué no— que la impresión floja dejó por años descrito como «oscuro», siendo que más bien mostraba la fuerza de una búsqueda sin acomodos, en un disco de climas contrastantes, conductos imaginativos y coraje emocional.

Muchos de los iniciales riesgos en la creación de Lvna In Cælo no podían sopesarse en un momento de ansiedad por instalar en Chile al fin nuevas voces jóvenes de expresión autogestionada, cuando el aplauso apurado y la precariedad del medio no permitía apreciar matices. Lo que da la reedición de este disco, a veinte años de su salida, es la perspectiva nueva que distingue un carácter autoforjado y una hondura sin tiempo, vigentes en su inteligencia y en el cuidado de su factura. Es, por eso, una revisión sin solemnidades, como si se escuchase por primera vez un disco que despierta antes el asombro que la nostalgia.

—Marisol García C.